¿Qué es el G7 Hiroshima AI Process?
Regulación de la IA: conceptos, instituciones y normas
El G7 Hiroshima AI Process es el marco voluntario de gobernanza del G7 para sistemas de IA avanzados, lanzado en 2023 bajo la presidencia japonesa del G7. No es un tratado, un reglamento ni una ley nacional sobre IA. Sus documentos centrales son unos principios rectores internacionales y un código de conducta para las organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, especialmente modelos fundacionales avanzados e IA generativa. Cuenta además con un marco de reporte gestionado por la OECD que permite a las organizaciones explicar públicamente sus prácticas de gobernanza de la IA, gestión de riesgos, seguridad y transparencia.
Revisado por Jackie, Head of Learning & Development, Levellers - Última revisión: 8 de junio de 2026
Qué significa esto
El Hiroshima AI Process surgió porque la IA generativa avanzaba más rápido de lo que los gobiernos podían acordar una ley global. El G7 optó entonces por un enfoque de derecho indicativo: principios compartidos, un código voluntario para las organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, y un mecanismo para fomentar prácticas más coherentes entre países.
Esto lo diferencia de una ley o un tratado sobre IA. No crea obligaciones jurídicas directas como sí puede hacerlo un regulador nacional o un tribunal. En cambio, ofrece a gobiernos y organizaciones un punto de referencia común para la gobernanza de la IA avanzada, y en 2025 y 2026 pasó del acuerdo político al reporte público a través de la OECD.
A 4 de junio de 2026, la capa de reporte está activa en la Versión 2.0, con envíos continuos y un calendario publicado para la próxima revisión de la OECD. Esto significa que el Proceso ya no es solo un conjunto de textos de alto nivel: es también un mecanismo de transparencia en funcionamiento.
Por qué es importante
El Hiroshima AI Process es relevante porque muchas organizaciones desarrollan, ajustan, proveen o despliegan IA avanzada en más de un mercado, pero se enfrentan a un mosaico de leyes, orientaciones, exigencias de compradores y expectativas de sus órganos de gobierno. El proceso del G7 crea un vocabulario de gobernanza compartido para temas como la evaluación de riesgos, las pruebas, la gestión de incidentes, la seguridad, la procedencia y la transparencia pública.
Su fuerza práctica no proviene de sanciones legales directas, sino de la interoperabilidad, la divulgación pública y la presión indicativa. Un informe HAIP publicado puede ayudar a mostrar cómo una organización aborda la gobernanza de la IA avanzada, lo que puede respaldar la supervisión del consejo, el diálogo en procesos de compra, la diligencia debida con socios y la interlocución con políticas transfronterizas.
También importa porque ocupa el espacio entre el principio y la evidencia. El código indica a las organizaciones qué tipo de prácticas espera ver el G7. El marco de reporte de la OECD crea una vía estructurada para acreditar esas prácticas públicamente. Para quienes lideran organizaciones, esto hace que el Proceso sea relevante incluso donde la legislación nacional aún no se ha consolidado, sin que ello exima del cumplimiento legal interno, que sigue siendo una tarea separada.
Cómo funciona
Origen del proceso
El Comunicado de los Líderes del G7 de Hiroshima, en mayo de 2023, llamó a un debate internacional sobre gobernanza de la IA e interoperabilidad, y encomendó a los ministros establecer el Hiroshima AI Process con la OECD y GPAI. Más adelante ese mismo año, el 30 de octubre de 2023, los líderes del G7 acogieron dos textos centrales: los Principios Rectores Internacionales del Proceso de Hiroshima y el Código de Conducta Internacional del Proceso de Hiroshima. También indicaron que esos textos deberían revisarse y actualizarse según fuera necesario, mediante consulta multistakeholder continua.
Este es un punto importante en cuanto a su estatus jurídico. Los documentos fueron concebidos como instrumentos de gobernanza voluntarios y vivos para una tecnología en rápida evolución, no como texto de tratado fijo.
Qué contiene el proceso
En términos prácticos, el proceso de Hiroshima tiene tres capas que más interesan a las organizaciones.
La primera es la capa política: los líderes y ministros del G7 utilizan el Proceso para expresar una dirección compartida en materia de gobernanza de la IA avanzada. La segunda son los textos sustantivos: los principios rectores y el código de conducta. La tercera es la capa operativa: el Hiroshima AI Reporting Framework, alojado en la OECD, que convierte esos textos en divulgaciones públicas de gobernanza.
El Proceso se entiende mejor, por tanto, como un paquete de derecho indicativo. Es más concreto que una declaración de valores generales, pero menos coercitivo que la legislación. Su propósito es orientar el comportamiento mientras los gobiernos continúan desarrollando marcos legales y regulatorios nacionales más duraderos.
Qué pide el código a las organizaciones
El código está dirigido a organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, incluidos los modelos fundacionales más avanzados y los sistemas de IA generativa. Es expresamente voluntario y basado en riesgos. Pide a las organizaciones que actúen a lo largo de todo el ciclo de vida de la IA, desde el diseño y el desarrollo hasta el despliegue y el uso.
En cuanto al contenido, el código agrupa las expectativas del G7 en torno a un patrón de gobernanza reconocible. Se espera que las organizaciones identifiquen, evalúen y mitiguen riesgos antes y después del despliegue, incluso mediante pruebas y ejercicios de red-teaming. Se espera que publiquen información de transparencia significativa sobre capacidades, limitaciones y uso adecuado. Se espera que compartan de forma responsable información relevante sobre seguridad e incidentes, que desarrollen políticas de gobernanza y gestión de riesgos, que inviertan en controles de seguridad, que desarrollen medidas de procedencia o autenticación de contenidos donde sea técnicamente viable, que apoyen la investigación en seguridad, que promuevan estándares técnicos internacionales y que adopten medidas de datos que respeten la privacidad y la propiedad intelectual.
Para quienes lideran operaciones y gobernanza, el punto clave es que el código no se plantea únicamente como ética abstracta. Apunta hacia procesos documentados, responsabilidad interna, reporte público y evidencia de trabajo de mitigación.
Cómo funciona la capa de reporte de la OECD
La capa de reporte existe porque el G7 quería un mecanismo para monitorear la adopción voluntaria del código. Bajo la presidencia italiana del G7 en 2024, los ministros indicaron que el G7 debería identificar e introducir herramientas y mecanismos para monitorear la aplicación del código por parte de las organizaciones de forma voluntaria, con el apoyo de la OECD. La OECD desarrolló y probó un marco de reporte y lanzó la versión operativa en febrero de 2025.
A 4 de junio de 2026, la OECD indica que la Versión 2.0 está activa. Está abierta a organizaciones de toda la cadena de valor de la IA avanzada, incluidos desarrolladores, desplegadores y proveedores. La descripción general de la OECD señala que la primera ronda dio lugar a 25 informes y que los envíos recibidos antes del 1 de septiembre de 2026 alimentarán la próxima revisión analítica.
Mecánicamente, el marco es un cuestionario estructurado. Las organizaciones envían un informe a través de la plataforma de la OECD y certifican que la información es precisa según su mejor conocimiento en el momento del envío. Los informes se publican íntegramente en OECD.AI. La Secretaría puede solicitar material de apoyo adicional no público, pero no evalúa ni verifica el contenido de las afirmaciones. Comprueba aspectos más limitados, como la elegibilidad, si las preguntas están respondidas y si los enlaces de apoyo son accesibles.
Por eso el marco de reporte debe tratarse como un mecanismo de transparencia y gobernanza, no como un régimen de certificación. Las propias preguntas frecuentes de la OECD indican que la inclusión en el HAIP Brand no supone un respaldo a las prácticas de una organización ni una certificación de conformidad con el código. Existe, no obstante, un mecanismo de responsabilidad moderado: las organizaciones pueden ser excluidas si no mantienen sus informes actualizados, no responden a solicitudes de seguimiento, se descubre que han enviado información inexacta o actúan de forma incompatible con lo que reportaron.
Relación con el derecho, los estándares y la gobernanza transfronteriza
El Hiroshima AI Process se sitúa junto al derecho nacional, no por encima de él. Sus propios textos señalan que distintas jurisdicciones pueden implementar los principios y acciones de formas diferentes, mientras los gobiernos desarrollan enfoques de gobernanza y regulación más duraderos y detallados. Por tanto, el Proceso no sustituye al derecho de seguridad de productos, la ley de protección de datos, el derecho del consumidor, el derecho de propiedad intelectual, la regulación sectorial ni las normas de contratación pública.
También se apoya en los Principios de IA de la OECD sin reemplazarlos. Los principios rectores y el código indican expresamente que se basan en los Principios de IA de la OECD, pero son más específicos y operativos para los sistemas de IA avanzados. En la práctica, esto hace que el proceso de Hiroshima sea útil como puente entre los amplios principios intergubernamentales y la evidencia concreta de gobernanza que compradores, consejos y responsables de políticas esperan cada vez más.
Hay un matiz terminológico que merece atención. Algunas páginas oficiales posteriores describen los principios como aplicables a "todos los actores de la IA". El texto adjunto original de octubre de 2023 está titulado para organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, aunque también indica que los principios deben aplicarse a todos los actores de la IA cuando y en la medida en que sea aplicable. La lectura más prudente es que el Proceso comenzó con un enfoque en los desarrolladores de IA avanzada, pero fue redactado para influir en el ecosistema de IA más amplio donde resulte pertinente.
Ejemplos
En 2024, la OECD realizó un ejercicio piloto de reporte para probar cómo podría funcionar en la práctica este tipo de monitoreo voluntario. El piloto se desarrolló del 19 de julio al 6 de septiembre de 2024 e involucró a 20 organizaciones de 10 países. Sus respuestas se mantuvieron confidenciales durante el piloto para que los participantes pudieran ofrecer comentarios sinceros, los cuales informaron posteriormente la versión operativa pública.
Una vez que el marco operativo entró en vigor, el Proceso pasó de la orientación general a la divulgación pública. La OECD indica ahora que la primera ronda de reporte dio lugar a 25 informes públicos, publicados en OECD.AI para revisión externa. Este es un ejemplo concreto de cómo un proceso de derecho indicativo puede generar evidencia pública de gobernanza.
También es visible un flujo de trabajo actual para 2026. Una organización que desee participar debe completar el marco, responder todas las preguntas, certificar que su envío es preciso y aceptar la publicación íntegra del informe. La OECD puede solicitar material adicional no público, pero no valida el contenido de la respuesta. Esto significa que el valor del ejercicio depende de la disciplina de gobernanza y la base de evidencia de la propia organización, no de un sello de auditoría externo.
Malentendidos frecuentes
No es una ley de IA global. El Hiroshima AI Process es derecho indicativo voluntario, respaldado por compromisos políticos del G7 e infraestructura de transparencia de la OECD, no por sanciones legales directas.
No es lo mismo que los Principios de IA de la OECD. Se apoya en ellos, pero está más específicamente centrado en la gobernanza de la IA avanzada y, a través de la capa de reporte, en la divulgación pública de las prácticas organizativas.
No está dirigido únicamente a los gobiernos. Fueron los gobiernos quienes lo impulsaron, pero el código está dirigido a organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, y el marco de reporte actual también acepta la participación de desplegadores y proveedores de toda la cadena de valor de la IA avanzada.
No es un esquema de certificación. La OECD indica expresamente que la inclusión en el HAIP Brand no constituye ni un respaldo ni una certificación de conformidad con el código.
No es por sí solo un programa de cumplimiento completo. Puede ayudar a estructurar la gobernanza y la transparencia, pero no reemplaza el análisis jurídico nacional, los controles sectoriales ni el trabajo formal de aseguramiento.
Riesgos y límites
El límite más importante es la fuerza jurídica. El Hiroshima AI Process puede moldear expectativas, pero no crea por sí mismo obligaciones derivadas de tratados ni deberes legales directamente exigibles a organizaciones privadas. Su efecto práctico varía, por tanto, según la presión del mercado, la visibilidad pública, las prácticas de contratación y el grado en que las autoridades nacionales decidan referenciarlo.
Un segundo límite es la solidez probatoria. Los informes públicos bajo el marco de la OECD pueden ser valiosos, pero la Secretaría no verifica el contenido de los envíos. Un informe es, por tanto, evidencia de lo que una organización dice sobre su gobernanza, no prueba independiente de que los controles son efectivos en la práctica.
Un tercer límite es el alcance. El código fue redactado para sistemas de IA avanzados, en particular los modelos fundacionales más avanzados y la IA generativa. No debe tratarse como un manual universal aplicable a cualquier función de automatización de bajo riesgo o herramienta de software ordinaria.
Existe también cierta incertidumbre vigente, dado que se trata de un proceso en rápida evolución. Los documentos son expresamente textos vivos, el marco de reporte está ahora en la Versión 2.0, y la próxima revisión analítica de la OECD utilizará los envíos recibidos antes del 1 de septiembre de 2026. Si se utiliza el Proceso en trabajos de política, ventas o gobernanza, conviene consultar los materiales oficiales de la OECD y el G7 en el momento de actuar.
Por último, el Proceso se aplica de forma incorrecta cuando los equipos lo utilizan como sustituto del cumplimiento legal completo. Ese no es su uso adecuado. Debe entenderse como una base de gobernanza transfronteriza y una herramienta de transparencia que debe leerse junto con el derecho nacional y la supervisión sectorial específica.
Próximos pasos
El primer paso es determinar si su organización se encuentra realmente en el ámbito del Hiroshima Process. Si desarrolla, ajusta, provee o despliega sistemas de IA avanzados, el Proceso probablemente sea relevante. Si solo adquiere software ordinario con funciones de IA, puede ser un contexto útil, pero no su marco de gobernanza principal.
A continuación, mapee sus controles existentes con los temas del Hiroshima Process: identificación de riesgos, pruebas, gestión de incidentes, transparencia, gobernanza, seguridad, procedencia y tratamiento de datos. El objetivo no es crear un segundo programa paralelo, sino comprobar si sus controles actuales ya pueden explicarse en relación con esta base transfronteriza.
Después, identifique a los responsables de la evidencia. Una posición HAIP creíble suele requerir que los equipos jurídico, de seguridad, de seguridad funcional, de política, de producto y de comunicación se alineen sobre qué puede decirse públicamente, qué debe mantenerse confidencial y qué registros internos respaldan cada afirmación pública.
Tras eso, decida si el reporte público tiene un propósito real para su organización. Para algunos equipos, el reporte HAIP será una señal útil de confianza e interoperabilidad. Para otros, un análisis interno de brechas frente al código puede ser el mejor primer paso. En cualquier caso, mantenga el cumplimiento legal nacional como una tarea separada y explícita.
Por último, monitoree el calendario vigente. A 4 de junio de 2026, la Versión 2.0 acepta envíos continuos y la próxima revisión de la OECD se basará en los informes recibidos antes del 1 de septiembre de 2026. Si tiene previsto participar, esa fecha es operativamente relevante.
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Preguntas frecuentes
¿Es jurídicamente vinculante el G7 Hiroshima AI Process?
No. Es un proceso de gobernanza voluntario del G7. Su código y sus principios rectores son instrumentos de derecho indicativo, no texto de tratado ni legislación nacional.
¿A quién va dirigido principalmente?
El código central fue redactado para organizaciones que desarrollan sistemas de IA avanzados, especialmente modelos fundacionales avanzados e IA generativa. El marco de reporte actual de la OECD también acepta la participación de desplegadores y proveedores de toda la cadena de valor de la IA avanzada.
¿Cuáles son los documentos centrales?
Los documentos centrales son los Principios Rectores Internacionales del Proceso de Hiroshima, el Código de Conducta Internacional del Proceso de Hiroshima y el marco de reporte alojado en la OECD que operacionaliza la divulgación pública en relación con el código.
¿Participar significa que la OECD ha certificado a la organización?
No. La OECD indica que la inclusión en el HAIP Brand no constituye un respaldo ni una certificación de conformidad con el código.
¿Verifica la OECD si un envío es veraz?
Solo en un sentido procedimental limitado. La Secretaría comprueba la elegibilidad, la exhaustividad y la accesibilidad de los enlaces de apoyo, y puede solicitar material adicional no público, pero no valida el contenido de las afirmaciones de la organización.
¿Cómo se relaciona con el derecho nacional sobre IA?
Se sitúa junto al derecho nacional, no en su lugar. Los equipos deben utilizarlo como base de gobernanza y transparencia, mientras verifican por separado los requisitos vinculantes en cada jurisdicción relevante.
¿Sigue activo el Proceso en 2026?
Sí. A 4 de junio de 2026, la OECD indica que la Versión 2.0 del marco de reporte está activa, los envíos se aceptan de forma continua y los informes recibidos antes del 1 de septiembre de 2026 alimentarán la próxima revisión.
