Horizonte de Buenos Aires que ilustra el estado actual de la regulación de la IA en Argentina
Horizonte de Buenos Aires que ilustra el estado actual de la regulación de la IA en Argentina

¿Qué es la regulación de la IA en Argentina?

Regulación de la IA: países y regiones

A 6 de junio de 2026, Argentina no cuenta con una ley nacional única sobre IA. La IA se regula mediante una combinación de legislación vigente en materia de protección de datos, derechos constitucionales a la privacidad, medidas de gobernanza en el sector público, orientaciones de los reguladores y propuestas legislativas pendientes. El núcleo vinculante sigue siendo la Ley 25.326 sobre protección de datos personales y su reglamentación. En torno a ese núcleo, Argentina ha emitido recomendaciones de IA confiable, orientaciones de la AAIP sobre transparencia y protección de datos en la IA, herramientas para transferencias internacionales de datos, y varios proyectos de reforma en materia de IA y datos que aún no han sido aprobados.

Revisado por Jackie, Head of Learning & Development, Levellers - Última revisión: 8 de junio de 2026

Qué significa esto

En Argentina, la "regulación de la IA" implica actualmente gestionar cómo los sistemas de IA recopilan datos, afectan a las personas, apoyan decisiones y se despliegan en entornos públicos o privados. No equivale a un código único de IA. El país sigue apoyándose principalmente en una legislación de privacidad más antigua, garantías constitucionales, obligaciones de transparencia y supervisión sectorial, a las que se añaden orientaciones más recientes sobre IA.

Esto diferencia a Argentina de las jurisdicciones que ya cuentan con una ley integral de IA. Se sitúa en un grupo latinoamericano de avance incremental: una jurisdicción con una protección de datos relativamente madura, donde el derecho indicativo y las políticas públicas avanzan más rápido que el Parlamento. Para la mayoría de las organizaciones, la pregunta práctica no es si la IA está totalmente desregulada, sino qué obligaciones legales ya existen y cuáles nuevas podrían llegar.

Esto importa porque la dirección oficial de Argentina ya es visible. El Estado ha emitido recomendaciones de IA confiable, creado una mesa de coordinación interministerial, publicado una guía detallada de la AAIP para entidades públicas y privadas, actualizado parte del régimen sancionatorio en materia de protección de datos, y mantenido la reforma de la IA y los datos en la agenda legislativa.

Por qué importa

Si se desarrolla, adquiere o despliega IA en Argentina, la ausencia de una ley nacional de IA no implica ausencia de riesgo legal. La legislación sobre datos personales, las expectativas de transparencia, los principios de derechos humanos y las normas sobre transferencias internacionales ya pueden afectar al entrenamiento de modelos, el ajuste fino, la elaboración de perfiles, las herramientas de apoyo automatizado, el uso de IA generativa, la contratación con proveedores y la contratación pública.

Esto es especialmente relevante para los sistemas utilizados en selección de personal, puntuación, analítica de clientes, prevención del fraude, salud, educación, administración pública y cualquier flujo de trabajo que dependa de la elaboración de perfiles o afecte a las oportunidades, el trato o el acceso a servicios de una persona. En Argentina, el principal detonante de cumplimiento normativo no suele ser la etiqueta "IA" en sí, sino lo que el sistema hace con los datos personales, si las personas pueden comprenderlo y cuestionarlo, y si la organización puede demostrar responsabilidad, trazabilidad y control humano donde más importa.

Cómo funciona

El modelo actual es un mosaico, no una ley de IA

Argentina no tiene ninguna ley nacional integral de IA en vigor. El modelo actual más claro es por capas. La legislación de privacidad existente sigue siendo vinculante. El material más reciente sobre IA se sitúa a su alrededor como orientación, coordinación y política. Esto incluye las "Recomendaciones para una Inteligencia Artificial Fiable" de junio de 2023 para la administración pública nacional, la creación en agosto de 2023 de un programa de la AAIP sobre transparencia y protección de datos personales en la IA, la mesa interministerial de IA de 2023, y la política estratégica de innovación adoptada en 2025 que trata la IA como tecnología habilitadora prioritaria. Las directrices estratégicas de 2025 son destacables porque favorecen abiertamente marcos "evolutivos" y no restrictivos, lo que indica que el ejecutivo considera actualmente la gobernanza de la IA como algo que debe construirse de forma gradual, no mediante un único estatuto prohibicionista.

En términos prácticos, las organizaciones deben pensar por capas. Primero, identificar la legislación vigente que ya activa el caso de uso. Luego, añadir las expectativas de gobernanza específicas de la IA que las orientaciones oficiales hacen visibles. Por último, seguir los cambios legislativos, porque el Parlamento está claramente activo aunque todavía no haya aprobado un marco nacional de IA.

La protección de datos es la capa vinculante principal

El centro de gravedad jurídico sigue siendo la Ley 25.326 sobre protección de datos personales, junto con su decreto reglamentario y las facultades de la AAIP. Ese régimen se redactó mucho antes de la IA generativa, pero sigue siendo relevante para la IA porque regula la recopilación, el almacenamiento, el uso, la transferencia y la seguridad de los datos personales en el tratamiento automatizado. También reconoce a las personas el derecho a saber qué datos se conservan sobre ellas, por qué se conservan y, cuando proceda, a solicitar su rectificación, actualización, supresión o confidencialidad.

Para los equipos de IA, las obligaciones vinculantes prácticas provienen de los principios básicos de privacidad: recopilación lícita, avisos de información claros, disciplina de finalidad, calidad de los datos, seguridad, contratos con encargados del tratamiento, respuestas a solicitudes de acceso o corrección, y un enfoque justificable para las transferencias y la conservación de datos. Si un proyecto de IA utiliza o infiere datos personales, estas obligaciones ya son aplicables, incluso cuando la organización considera el sistema como "analítica" o "automatización" en lugar de IA.

Argentina también cuenta con una arquitectura de aplicación activa. La AAIP es la autoridad de control de la Ley 25.326, y el decreto permite investigaciones, inspecciones y sanciones. En mayo de 2024, la AAIP actualizó el régimen de clasificación de infracciones y graduación de sanciones, lo que resulta relevante porque actualiza el manual de aplicación aunque el propio estatuto siga reflejando una estructura monetaria más antigua.

Las decisiones automatizadas son un área de riesgo activa

La legislación positiva argentina es más sólida en materia de derechos sobre datos personales que en un régimen moderno y explícito específico para la IA en las decisiones automatizadas. Esta es una distinción importante. El marco doméstico actual no se parece todavía al EU AI Act, ni ofrece un capítulo nacional único dedicado exclusivamente a las decisiones algorítmicas. Pero los puntos de presión son visibles.

Las orientaciones oficiales argentinas sobre IA insisten repetidamente en la explicabilidad, la transparencia, la trazabilidad, la evaluación de impacto, el control de sesgos, los canales de reclamación y la supervisión humana. Las recomendaciones de IA confiable de 2023 señalan que la responsabilidad final no puede delegarse en el sistema, y que las personas deben poder solicitar explicaciones cuando la IA apoya o condiciona decisiones. La guía de la AAIP sigue la misma dirección para entidades públicas y privadas, vinculando el despliegue de IA con la privacidad desde el diseño, la gestión de riesgos y la auditabilidad.

En el plano internacional, Argentina ya es parte del Convenio 108 y ratificó el modernizado Convenio 108+ en 2023. Sin embargo, a junio de 2026 ese protocolo modernizado todavía no había entrado en vigor internacionalmente, al no haber alcanzado el umbral de 38 ratificaciones. Por tanto, su lenguaje más exigente sobre el tratamiento automatizado y la revisión humana debe interpretarse, por ahora, como una señal clara de dirección y no como una nueva capa operativa de derechos de IA en el ámbito doméstico.

El derecho indicativo cubre gran parte del vacío en materia de IA

Dos instrumentos de derecho indicativo son los más relevantes.

El primero son las recomendaciones de IA confiable de junio de 2023 emitidas por la Subsecretaría de Tecnologías de la Información. Se formularon para uso del sector público, pero son útiles mucho más allá del ámbito gubernamental porque establecen el vocabulario de referencia del Estado: equidad y no discriminación, privacidad y protección de datos, seguridad, supervisión humana, transparencia, explicabilidad, responsabilidad, educación y revisión de riesgos a lo largo del ciclo de vida del proyecto.

El segundo es la guía de la AAIP para entidades públicas y privadas sobre transparencia y protección de datos personales para una IA responsable. Es el documento oficial más operativo disponible actualmente. Recorre el ciclo de vida de un sistema de IA, desde el diseño hasta la validación, la implementación y el mantenimiento. Recomienda la privacidad desde el diseño, matrices de riesgo, evaluación de impacto cuando los riesgos son mayores, controles de calidad de datos y metadatos, trazabilidad, auditabilidad, explicabilidad, canales de reclamación y publicación de información básica del sistema para garantizar la transparencia.

Ninguno de los dos documentos es un estatuto. Pero ambos son señales regulatorias. En una jurisdicción sin una ley nacional de IA, muestran cómo entienden la buena gobernanza los organismos públicos con mayor probabilidad de examinar el uso de la IA. Eso los hace operativamente importantes para la contratación pública, el control interno, la gestión de proveedores y la respuesta a incidentes.

El uso internacional de datos ya está regulado

Muchos proyectos de IA en Argentina implican alojamiento en la nube, proveedores de modelos en el extranjero, etiquetado externo, equipos de analítica transfronterizos o arquitecturas de datos regionales. Las normas de transferencia de Argentina son, por tanto, inmediatamente relevantes. La Ley 25.326 restringe las transferencias a destinos que no ofrezcan un nivel adecuado de protección, salvo excepciones legales. En octubre de 2023, la AAIP aprobó cláusulas contractuales tipo para transferencias internacionales, proporcionando a las organizaciones una herramienta estandarizada para documentar las salvaguardas.

Desde el punto de vista de la gobernanza práctica, el uso transfronterizo de la IA no debe dejarse en manos de cláusulas genéricas de contratación. Los equipos deben mapear a dónde van los datos personales, qué parte actúa como responsable o encargado del tratamiento, qué finalidad tiene la transferencia, qué compromisos de seguridad y supresión se aplican, y si el mecanismo de transferencia elegido se ajusta al destino y al papel del proveedor.

La dirección de avance es más clara que el reglamento

La orientación política de Argentina es ahora más fácil de leer que su punto de llegada jurídico definitivo. El ejecutivo ha creado estructuras de coordinación para la IA, la ha priorizado en la planificación nacional de ciencia e innovación, y ha promovido su despliegue a través de políticas de innovación y convocatorias de financiación. Al mismo tiempo, la AAIP ha intentado modernizar tanto la protección de datos como la gobernanza de la IA mediante orientaciones, participación en las instituciones del Convenio 108 y herramientas de transferencia.

El Congreso también está activo. El proyecto de reforma de datos personales liderado por la AAIP se preparó públicamente en 2022 y se envió al Congreso en 2023. Habría modernizado el marco de privacidad con lógica de responsabilidad proactiva, obligaciones más estrictas para los responsables del tratamiento, evaluaciones de impacto, responsabilidad delegada y un tratamiento más claro del procesamiento automatizado. En 2025 se multiplicaron los proyectos de ley sobre IA, incluidas propuestas de marco general, medidas para el sector público e ideas de creación institucional. Sin embargo, ninguno de esos proyectos se había convertido en ley nacional de IA a 6 de junio de 2026.

Así pues, el panorama a corto plazo es el siguiente: Argentina avanza hacia una gobernanza de la IA más densa, pero lo hace a través de la legislación de privacidad, el derecho indicativo, las políticas públicas y la experimentación legislativa, y no mediante un único estatuto de IA aprobado.

Ejemplos

Ya existe un flujo de trabajo real en el sector público en las recomendaciones de IA confiable de junio de 2023. Estas organizan la gobernanza de la IA en torno a las etapas de un proyecto, no solo en torno a la herramienta final. En la práctica, esto implica definir la finalidad desde el principio, asignar responsabilidad humana, identificar riesgos de datos y sesgos, preservar la supervisión humana, documentar las decisiones clave y prever explicaciones y rendición de cuentas antes de que un sistema entre en operaciones.

Un segundo flujo de trabajo real aparece en el programa y la guía de la AAIP. El enfoque de la AAIP consiste en tratar la IA responsable como una cuestión de ciclo de vida. La guía avanza desde el diseño hasta la validación, la implementación y el mantenimiento, y contempla la privacidad desde el diseño, la evaluación de impacto para los tratamientos de mayor riesgo, controles de calidad de los datos, trazabilidad, auditabilidad, decisiones de conservación y canales de información o reclamación. Para las organizaciones, se trata de una secuencia de gobernanza utilizable aunque sea orientación y no estatuto.

Un tercer flujo de trabajo real ya está disponible para las transferencias internacionales de datos. Desde octubre de 2023, las organizaciones que necesitan enviar datos personales al extranjero para su tratamiento relacionado con la IA pueden utilizar las cláusulas contractuales tipo aprobadas por la AAIP. Esto convierte una cuestión de transferencia vaga en una tarea jurídica documentada: identificar la transferencia, elegir la vía de transferencia, definir los roles de las partes, asignar las obligaciones de seguridad y confidencialidad, y mantener los términos coherentes con la legislación argentina de protección de datos.

Malentendidos frecuentes

Argentina ya tiene una ley nacional de IA. No es así. El marco actual sigue siendo una combinación de legislación de privacidad, derecho indicativo, políticas públicas y proyectos de ley pendientes.

Si no hay una ley de IA, no existen obligaciones de cumplimiento en materia de IA. Incorrecto. La protección de datos personales, la transparencia, las normas de transferencia y las obligaciones sectoriales específicas ya pueden ser aplicables.

El Convenio 108+ ya reescribió la legislación argentina sobre IA. Todavía no. Argentina lo ratificó en 2023, pero el protocolo modernizado todavía no había entrado en vigor internacionalmente a junio de 2026.

La guía de la AAIP es jurídicamente vinculante de la misma manera que un estatuto. No lo es. Es orientación, pero es una orientación influyente de la autoridad más relevante para los usos de IA con alto componente de privacidad.

Solo los desarrolladores de modelos deben preocuparse. En la práctica, los desplegadores, los compradores, los organismos públicos y cualquier organización que actúe como responsable o encargado del tratamiento pueden cargar con la obligación de cumplimiento más inmediata.

Riesgos y límites

La principal limitación del marco actual de Argentina es la fragmentación. La Ley 25.326 sigue haciendo gran parte del trabajo, pero es un estatuto del año 2000 al que se le pide que regule las prácticas modernas de IA. Eso deja margen para la interpretación. Algunas expectativas que importan mucho para la IA, como las obligaciones detalladas de responsabilidad proactiva, la evaluación de impacto estructurada y derechos más claros en torno a las decisiones automatizadas, son mucho más visibles en las orientaciones y las reformas propuestas que en la legislación positiva vigente.

También conviene tener presente una cuestión de estatus. El proyecto liderado por la AAIP en 2023 para modernizar la protección de datos no está en vigor. La oleada de proyectos de ley sobre IA de 2025 tampoco está en vigor. Y aunque Argentina ha ratificado el Convenio 108+, el instrumento modernizado todavía no había entrado en vigor internacionalmente a junio de 2026. Cada uno de esos elementos es importante para marcar la dirección, pero ninguno debe confundirse con un estatuto nacional de IA aprobado.

Por último, no deben confundirse los desarrollos nacionales y subnacionales. Las provincias pueden emitir sus propias normas internas de IA para el sector público, pero estas no crean un régimen nacional único de IA. Para las organizaciones que operan en todo el territorio argentino, la lectura prudente es que las obligaciones actuales son específicas del caso de uso, están orientadas a la privacidad y requieren evidencia. Una lista de verificación de una página que certifique el "cumplimiento en materia de IA" probablemente no sea suficiente.

Qué hacer a continuación

Comenzar con un inventario. Listar todos los casos de uso de IA que afecten a Argentina y separar aquellos que traten datos personales, apoyen o influyan en decisiones sobre personas, o dependan de transferencias internacionales. Esos son los usos con mayor probabilidad de activar el marco actual.

Luego, construir evidencia, no eslóganes. Para cada uso de mayor riesgo, documentar la finalidad, las fuentes de datos, los roles de los proveedores, las rutas de transferencia, los controles de seguridad, la conservación, los puntos de revisión humana, las necesidades de explicabilidad y los canales de reclamación. Si el uso es de cara al público o próximo al sector público, añadir un registro de transparencia que pueda divulgarse con claridad.

Utilizar la guía de la AAIP y las recomendaciones de IA confiable de 2023 como referencia de gobernanza operativa, incluso cuando no sean formalmente vinculantes. Son la declaración más clara de lo que las autoridades argentinas esperan actualmente de las buenas prácticas.

Por último, seguir de cerca dos frentes en movimiento: la reforma de la privacidad y los proyectos de ley sobre IA en el Congreso. El modelo actual de Argentina es manejable si se trata como un marco vivo. Solo se vuelve más difícil cuando los equipos asumen que la ley se ha detenido porque el Parlamento todavía no ha aprobado una ley de IA.

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Preguntas frecuentes

¿Tiene Argentina actualmente una ley nacional de IA en vigor?

No. A 6 de junio de 2026, Argentina no cuenta con una ley nacional única de IA. El marco operativo es principalmente la Ley 25.326 sobre protección de datos personales, su reglamentación, las orientaciones oficiales sobre IA y los proyectos de ley pendientes que aún no han sido aprobados.

¿Qué autoridad es más relevante para la regulación de la IA en Argentina?

No existe un regulador único de IA. La AAIP es la más relevante cuando están en juego los datos personales, la transparencia y las transferencias de datos. Otras autoridades sectoriales pueden ser relevantes según el caso de uso, mientras que el ejecutivo también ha creado una mesa de coordinación interministerial de IA.

¿Se aplica la ley argentina de datos personales al entrenamiento y despliegue de IA?

Sí, si el proyecto implica datos personales. Eso incluye la recopilación, el almacenamiento, la reutilización, la elaboración de perfiles, la transferencia y cualquier otro tratamiento automatizado que involucre a personas identificables o datos que puedan vincularse razonablemente a ellas.

¿Están específicamente prohibidas las decisiones totalmente automatizadas?

Argentina todavía no cuenta con un estatuto nacional de IA que establezca una prohibición general e independiente. Sin embargo, las orientaciones oficiales apuntan firmemente hacia la explicabilidad, la supervisión humana y la posibilidad de que las personas afectadas soliciten información o impugnen un trato perjudicial.

¿Puede una empresa argentina enviar datos personales al extranjero para su tratamiento con IA?

Sí, pero no de forma indiscriminada. El artículo 12 de la Ley 25.326 regula las transferencias, y desde 2023 la AAIP ha proporcionado cláusulas contractuales tipo para ayudar a documentar las salvaguardas en las transferencias internacionales.

¿Es jurídicamente vinculante la guía de la AAIP?

No, es orientación y no un estatuto o reglamento. Pero sigue siendo muy importante porque muestra cómo la principal autoridad de protección de datos espera que las organizaciones gestionen la IA responsable.

¿Ha entrado ya en vigor el Convenio 108+ para Argentina?

Argentina ratificó el modernizado Convenio 108+ en 2023, pero a junio de 2026 el protocolo todavía no había entrado en vigor internacionalmente, por lo que conviene interpretarlo como una señal clara de dirección y no como un nuevo régimen doméstico de IA plenamente operativo.

¿Avanza Argentina hacia un marco de IA más estricto?

Probablemente sí, pero de forma gradual. El camino más claro a corto plazo pasa por una gobernanza más sólida a través de la reforma de la privacidad, los controles de transferencia, las orientaciones para el sector público y legislación selectiva, y no por un código de IA integral e inmediato.

Fuentes